viernes, 15 de abril de 2016

LA IMPORTANCIA DE COMER FRUTA


REIVINDICANDO EL CONSUMO DE FRUTA. Suelo escoger los temas de mis artículos de dos fuentes diferentes: una, de artículos que me interesan, que leo por ahí y que me apetece conocer más a fondo y dos, de temas que os preocupan y que me pedís que investigue. Hasta ahí todo bien. Pero, ¿qué pasa con algunos temas importantes en nutrición que la mayoría solemos dar por hecho y que, charlando con otra gente te das cuenta de que no están tan claros como tu pensabas? Os pongo un ejemplo sencillo. ¿Todavía existe alguien que no coma como mínimo una pieza de fruta al día? Debo deciros que la respuesta es sí, por extraño que parezca. Por supuesto, no es cuestión de delatar a nadie (no quiero perder ningún amig@ después de publicar este post) pero me vienen a la mente más de tres o cuatro nombres de personas que me rodean que no comen fruta habitualmente, por no decir que no la comen nunca. ¡Alarma! ¡Error! son algunas de las exclamaciones que se me ocurren cuando alguien me confiesa que no ingiere ningún tipo de fruta en su dieta. En estos casos solo se me ocurre pensar, ¿cómo es posible?

martes, 12 de abril de 2016

ZARZUELA DE MARISCOS


PLATOS MARINEROS. No recuerdo si antes de tener el blog de cocina hablaba tanto de comida. Lo cierto es que ahora, por h o por b tengo la sensación de que todo el mundo que se acerca a mí, me saca un tema u otro relacionado con la cocina. Me hace mucha gracia porque al contrario de lo que puede parecer, hablar de gastronomía y nutrición no me cansa en absoluto, más bien todo lo contrario. Que cada dos por tres alguien te envíe una nueva receta, te cuente un nuevo truco de cocina o te sugiera que vayas a probar algún restaurante que merece la pena es un chollo, la verdad. Lo único malo de estar metida en este bucle gastronómico constante es que desde que comenzó El Especiero, tengo la sensación de tener siempre hambre. No lo puedo evitar. A todas horas. Y menos mal que me controlo, porque os aseguro que de no conseguirlo me pasaría el día a dieta. Sin ir más lejos, el otro día, un amigo me estuvo poniendo los dientes largos contándome algunas de las exquisiteces que había probado durante las vacaciones de Semana Santa en su ciudad natal, Valencia.

viernes, 8 de abril de 2016

AREPAS VENEZOLANAS "REINA PEPIADA"


LA CHAMA. Tengo una amiga venezolana, pero de las de verdad. Llegó a España por amor, de hecho sus dos hijas son españolas y a pesar de que adora esta tierra, que es donde vive, su corazón está dividido entre nuestro país y Venezuela y seguramente no me equivoco si digo que por la circunstancias, siempre está un poco más allí que aquí. Tiene una gran familia y aunque la mayoría viven fuera del país, su centro de unión sigue siendo Caracas, donde viven sus padres. Si hay algo que me sorprende y que admiro de ella es la devoción con la que habla de su querida Venezuela y sobre todo esa empatía que siente ante el sufrimiento que padecen sus compatriotas que sin duda, siente como suyo. Ese amor tan desinteresado por su patria se lo ha sabido transmitir a sus hijas y un poquito también a todos los que la rodeamos, porque sea de lo que sea de lo que hablemos (y habla mucho), siempre tiene muy presente su país. Mi amiga tiene una personalidad puramente caribeña, de sangre caliente. Quizás por eso es una persona pasional y muy cariñosa, pero también tranquila, pausada y tan excesivamente lenta para algunas cosas que a veces consigue sacar de quicio a cualquiera (a pesar de que ella piensa que los que vamos demasiado deprisa somos el resto). Sin embargo, ese desparpajo, esa simpatía que lo inunda todo, esos ojos transparentes que nada esconden, sus refranes y palabrejas raras que ya forman parte de mi vocabulario hacen de ella una persona auténtica. Antes de “La Chama” no había probado las arepas, pero desde que llegó a mi vida, no hay día que vaya a cenar a su casa y que no le pida que me prepare unas arepitas de maíz o una tortilla de patatas, que también le sale de lujo.

martes, 5 de abril de 2016

TARTA TATÍN DE PERAS

AL RICO POSTRE. Con esto de que durante la semana trabajamos fuera de casa y una de dos, o comemos de menú en algún restaurante cercano a la ofi o vamos cargando con nuestro propio tupper, la gran mayoría intentamos llevar una dieta más o menos saludable (dentro de nuestras posibilidades, claro), evitando las comidas pesadas y demasiado contundentes por aquello de que después de comer hay que volver al tajo y sobre todo, obviando dulces y postres que muy a pesar nuestro solo nos aportan calorías vacías. Por eso, supongo que no me equivoco si afirmo que esperamos la llegada del fin de semana con unas ganas locas de comer algo diferente y mucho más sustancioso como un buen guiso o un asado, sin olvidarnos de terminar con un estupendo postre. Es normal. Para eso están los días festivos, ¿no? Desde luego, yo predico con el ejemplo y cuando llega el fin de semana me desmeleno de lo lindo. De hecho, el viernes comienzo a pensar qué me apetece comer y con qué capricho dulce voy a mimarme esos días. 

viernes, 1 de abril de 2016

SOPA DE CEBOLLA GRATINADA CON QUESO GRUYÈRE


EL MEJOR RECONSTITUYENTE. Mi amor por las sopas viene de lejos. Tan lejos que ni sé por qué me gustan tanto. Lo que tengo claro es que si me dan a elegir entre varios primeros platos durante los meses de invierno y primavera no tengo ninguna duda, me declino o bien por un guiso de legumbres o por una sopa. Las sopas me gustan porque calientan, reconfortan (y yo soy friolera por principio), porque son muy ligeras, nutritivas, sustanciosas y lo mejor, existe tanta variedad que resulta imposible cansarse de ellas. Y es que este tipo de alimento, cuyo principal ingrediente es el agua, tiene importantes cualidades para nuestro organismo como ayudar a mantener una correcta hidratación, suelen ser muy bajas en calorías y además, son una excelente fuente de vitaminas y minerales. Para su elaboración pueden utilizarse multitud de ingredientes de lo más variado como verduras, carnes, pescados, pastas, legumbres, especias y otros condimentos, logrando de esta forma evitar que las sopas se conviertan en un alimento monótono.