SOPAS FRÍAS III. Esta semana, entre otras cosas, hemos comentado los cambios que se producen en nuestros hábitos alimenticios durante la época estival. También hemos hecho hincapié en lo importante que es
la hidratación en nuestro organismo durante los meses de calor. Y hoy
os voy a hablar acerca de cómo conservar los alimentos frescos durante el verano. Es muy importante poner un poco de atención, porque cuando hace mucho calor, los
alimentos se deterioran mucho más rápido. Por eso y porque en verano las gastroenteritis e infecciones estomacales están a la orden del día, la protección se torna
imprescindible y la manipulación de los alimentos debe ser mucho más cuidadosa que de
costumbre.
viernes, 29 de mayo de 2015
miércoles, 27 de mayo de 2015
VICHYSSOISE
SOPAS FRÍAS II. Antes de meternos en faena con la receta de hoy, en esta segunda entrega me gustaría hacer hincapié en la importancia que tiene la hidratación en el organismo. El agua es el principal componente del cuerpo humano, que posee un 75% de agua al nacer y cerca del 65% en la edad adulta. Aproximadamente, dicha cantidad de agua (65%) se encuentra distribuida en el interior de la células y el resto, circula en la sangre y baña los tejidos. El agua es imprescindible para el correcto desarrollo de numerosas funciones vitales, hasta tal punto que hasta para respirar es necesario eliminar agua. Es por todos sabido que es necesario beber agua durante todo el año, pero más aún durante los meses estivales. En verano, con el aumento de las temperaturas, perdemos mayor cantidad de líquidos corporales, por lo que es necesario reponerlos bebiendo más agua u otro tipo de líquidos o alimentos ricos en H2O.
lunes, 25 de mayo de 2015
GAZPACHO Y SALMOREJO
SOPAS FRÍAS I. Con la primavera y el verano llega el
calor, cambiando por completo nuestros hábitos alimenticios. Es momento de
platos más frescos, menos calóricos, porque el cuerpo consume ahora menos energía,
no debiendo trabajar tanto para sostener la temperatura corporal. Por ello, las
grasas son menos necesarias y deben reducirse, pues sólo aportan
calorías innecesarias. Comer en verano no debe suponer perder las buenas
costumbres y los buenos hábitos, sino que hay que favorecer una dieta
sana, ordenada y completa. En una dieta
veraniega es importante ingerir grasas, hidratos de carbono y proteínas, pero
en proporciones más bajas que con respecto a la época invernal. Debemos optar por
comer más verduras y hortalizas, en forma de ensaladas y sopas frías, que se
consumen frescas y crudas, ayudando a descender la temperatura corporal.
Además, el calor exige una forma de cocinar mucho más simple, utilizando
carnes magras con menos grasas y pescados a la plancha, al horno, en papillote
o a la brasa, manteniendo así todas sus propiedades nutritivas. Por supuesto,
no deben faltar las frutas, mucho más variadas y apetecibles que en invierno y
el agua, imprescindible en estas fechas, pues a consecuencia del calor, se
pierden más líquidos y tenemos mayores probabilidades de sufrir deshidrataciones.
viernes, 22 de mayo de 2015
AZÚCAR, DULCE VENENO
No soy de las que se asustan con facilidad. Ni siquiera soy extremista en cuestión de alimentación. Como de todo. Y eso incluye dulces, helados, chucherías… Pero eso sí, intento hacerlo con moderación. Hace unas semanas leí un artículo en "El mundo" que me ha hecho recapacitar y cambiar mi actitud ante el consumo de azúcar. Se titula “El lado oscuro del azúcar” y os aconsejo le echéis un vistazo, sobre todo aquéll@s que tenéis hijos. Y no lo digo porque a los demás no nos afecte (al contrario), sino porque seguramente, vuestros pequeños todavía no hayan sido expuestos al influjo del azúcar con la misma intensidad que los que ya tenemos una edad y porque además, dicen que prevenir es curar.
miércoles, 20 de mayo de 2015
ALMEJAS Y MEJILLONES A LA MARINERA
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