No soy de las que se asustan con facilidad. Ni siquiera soy extremista en cuestión de alimentación. Como de todo. Y eso incluye dulces, helados, chucherías… Pero eso sí, intento hacerlo con moderación. Hace unas semanas leí un artículo en "El mundo" que me ha hecho recapacitar y cambiar mi actitud ante el consumo de azúcar. Se titula “El lado oscuro del azúcar” y os aconsejo le echéis un vistazo, sobre todo aquéll@s que tenéis hijos. Y no lo digo porque a los demás no nos afecte (al contrario), sino porque seguramente, vuestros pequeños todavía no hayan sido expuestos al influjo del azúcar con la misma intensidad que los que ya tenemos una edad y porque además, dicen que prevenir es curar.
No es la primera vez que se habla
de los daños que el azúcar provoca en la salud, pero lo cierto es que es muy
adictiva (son muchos los que la califican de “droga dura”) y provoca estragos
en el organismo si se consume en exceso. Cuando consumimos azúcar el sistema
inmunológico se debilita durante horas, lo que nos hace más vulnerables a los
gérmenes, virus y bacterias, reduce las ganas de comer alimentos nutritivos y
puede ser uno de los principales culpables de enfermedades crónicas como la diabetes,
hipertensión, arteriosclerosis, obesidad, cáncer…
El azúcar blanco refinado que consumimos habitualmente es sacarosa sintetizada de forma artificial y no contiene ninguna de las vitaminas o minerales que el cuerpo necesita para procesarla, por lo que no sólo no aporta nada desde el punto de vista nutricional, sino que roba al organismo minerales y vitaminas (grupo B), de ahí que se diga que en los países desarrollados estamos sobrealimentados pero desnutridos. Así llegamos a la conclusión de que el azúcar no es un alimento, sólo aporta calorías vacías.
Los hidratos de carbono se
clasifican en simples o rápidos
(pasan rápidamente al torrente sanguíneo) y complejos o de digestión lenta (sacian durante horas y son
los más recomendables). Entre los tipos de azúcares que hay en el primer grupo
están la fructosa (azúcar natural de la fruta), glucosa (la
contienen casi todos los alimentos), galactosa (en la leche y algunas
verduras), maltosa (en cereales, legumbres y tubérculos). Los azúcares
del segundo grupo están en el almidón (harinas, legumbres, patatas…), celulosa
(fibra de los vegetales) y glucógeno (hidrato propio de la carne).
Lo que nuestro cuerpo necesita es
la glucosa, la forma final de la digestión de todos los hidratos que ingerimos
y parte fundamental para el organismo, ya que es el combustible imprescindible
para que las células puedan realizar correctamente las funciones metabólicas.
Entonces, ¿la solución consiste
en sustituir el azúcar por edulcorantes artificiales?

Otro tipo de azúcar es la denominada fructosa (azúcar que contiene la fruta). Hace tiempo que la industria abandonó el azúcar derivado de la caña de azúcar y de la remolacha por el jarabe de fructosa del maíz, pues su producción es más barata. La mayoría de las bebidas comerciales y los alimentos procesados están endulzados con este jarabe, que se somete a un intenso proceso de refinado químico. El cuerpo no lo metaboliza como verdadera fructosa, de hecho, para el organismo es una sustancia extraña que no sabe cómo metabolizar. La fructosa es el azúcar que más engorda y el responsable de la epidemia de obesidad en el mundo occidental aumentando considerablemente los niveles de triglicéridos en sangre. Los pacientes con leucemia o patologías hepáticas deben evitar totalmente la fructosa.
He encontrado un artículo super
interesante titulado “Azúcar blanco: 10 buenas razones para dejarlo”, que
resume los efectos adversos que provocan un consumo excesivo de azúcar:
- El azúcar está provocando un problema de salud mundial. Su uso excesivo está relacionado con la obesidad y el sobrepeso de la población en general. Son muchas las instituciones gubernamentales que están tomando medidas al respecto. Por ejemplo, en Nueva York se ha prohibido la venta de refrescos de gran tamaño por su alto contenido en azúcares y en Francia se ha implantado un impuesto especial para las bebidas azucaradas.
- Calorías ocultas. El azúcar está oculto en muchos alimentos. Se esconde en la bollería industrial, las conservas, zumos envasados, refrescos, pan de molde, biscotes, embutidos, salsa envasadas, platos precocinados, embutidos, productos light, salmón ahumado…
- Perjudica tu belleza. El consumo excesivo de azúcar deteriora el colágeno y acelera el envejecimiento de los tejidos, provocando flacidez y descolgamiento de la piel.
- Resta nutrientes. Para su asimilación, el azúcar blanco debe sustraer al organismo vitaminas del grupo B, calcio y diversas sustancias vitales que ayudan a completar el proceso.
- Metabolismo lento. El proceso de pérdida de vitaminas disminuye la capacidad de absorción de nutrientes y ralentiza el metabolismo provocando fatiga, caída del cabello, problemas digestivos y hasta depresión.
- Debilita los órganos. Un exceso de azúcar debilita el páncreas y el bazo, provocando un estado de baja energía renal y desmineralización.
- Problemas dentales. El exceso de azúcar está directamente relacionado con la caries dental.
- Picos de insulina. Cuando ingerimos exceso de azúcar éste entra de un modo muy rápido en el torrente sanguíneo, provocando que el páncreas segregue una gran cantidad de insulina para poder transportarlo a los órganos. Al no poder almacenarlo, esta glucosa se convierte en reservas de grasa que no sólo nos hace aumentar de peso, sino que nos produce una situación de hipoglucemia ante la que el cuerpo reacciona pidiendo más azúcar. De ahí su efecto adictivo.
- Estrés pancreático. El proceso descrito en el punto anterior somete al páncreas a un estado de estrés que hace que se debilite y sea menos eficiente, impidiendo a corto plazo una buena asimilación de los alimentos y a largo una situación de diabetes.
- Mala salud. El exceso de azúcar supone una acumulación de grasas poco saludables en el organismo afectando a nuestro salud cardiovascular, al sistema nervioso, a nuestros huesos y al estado anímico, ya que el consumo excesivo de azúcar nos deja sin energía.
Como habéis podido comprobar, el problema del consumo excesivo de azúcar es muy grave para nuestro organismo. Os puedo asegurar que mi objetivo con este post no ha sido asustaros o alarmaros, sino más bien hacer una reflexión y concienciaros de lo que implica un consumo abusivo de azúcar en nuestras vidas. Lo cierto es que no hay por qué obsesionarse, sólo ponerle freno, en la medida de lo posible, a ciertas actitudes y malos hábitos que con toda seguridad podemos evitar sin, por supuesto, dejar de darnos un capricho “muy dulce” de vez en cuando. Desde luego, yo no pienso renunciar a una buena porción de tarta de chocolate, un muffin de frutos rojos, un flan de huevo o a un estupendo helado de turrón ¡por nada del mundo!
Que paséis un estupendo fin de semana. Nos leemos el próximo lunes.
P.D.: Si os apetece escribir algún comentario o compartir este artículo en las redes sociales, podéis hacerlo un poquito más abajo. ¡Muchas gracias!
Ufffff... Muy interesante el post de hoy. Duro pero real como la vida misma. Me he quedado alucinada con lo del aspartamo. No lo sabía. Desde luego, más vale que nos pongamos las pilas. Gracias x la información, Patricia
ResponderEliminarEsta claro que algo estamos haciendo mal. No hace falta más que mirar a nuestro alrededor y ver como están algunos niños y adolescentes. Les estamos envenenando!!! Veo mucha razón en este artículo. Nati
ResponderEliminarSe puede decir más alto, pero no más claro, Patricia. Tenemos que concienciarnos de lo peligrosi que es el abuso de azúcar. Carmen
ResponderEliminarNo sabía que algunos gobiernos habían tomado cartas en el asunto con respecto al azúcar. Me parece perfecto! Se necesita mucha más información y publicidad acerca de este tema. Pero claro, a veces no conviene... Nuria
ResponderEliminarY yo venga a tomar edulcorantes desde hace años, pensando que era la solución a no tomar azucar blanquilla . Hoy mismo busco más información! O mejor, pregunto a mi médico. Gracias x abrirme los ojos, Patricia.
ResponderEliminarCon los vellos de punta me has dejado, Patricia. Y no entiendo por que. Vemos todos los días en la calle gente con sobrepeso y nos hacemos los suecos... No somos conscientes del problema que tenemos con el azucar. Lola
ResponderEliminarYa había oido en algun programa de la tele lo malos que son los refrescos light y algunas comidas que vienen preparadas. Lo que no entiendo es que sin tan perjudiciales para la salud, por qué no son retiradas del mercado. Nos envenenan adrede? Silvia
ResponderEliminarDicen que la coca light es veneno. También la zero. Entonces?? Paula
ResponderEliminarDesde luego, la polémica está servida. Pero no seamos hipócritas. Los niños en España nunca habían tenido tanto sobrepeso como ahora. Así que la culpa la tenemos nosotros, los padres. Es cierto que hay que concienciarles a ellos, pero primero deberíamos aplicarnos el cuento nosotros, que somos los que les alimentanos. Gracias, Patricia. Muy buena la información de hoy
ResponderEliminarYo creo que no hay que exagerar. Ni llevar las cosas al extremo. Como dice el refrán, prevenir es curar. Hay que moderarse. A ver si ahora no vamos a poder echarle un poco de azúcar ni al café de la mañana!! Pilar
ResponderEliminarParece mentira que en la sociedad en que vivimos, en la que el culto al cuerpo, a lo natural, a lo beneficioso para la salud es como una religión, pase lo que está pasando. No lo entiendo. Lucía M.
ResponderEliminarDesde luego, a ver quien sale hoy a desayunar un croissant con mantequilla y mermelada y un cafe con leche y azucar.... Emilio
ResponderEliminarBuena lección nos has dado hoy. Hay que tomar conciencia de este mal cuanto antes. X supuesto, sin exagerar, pero hay que reducir nuestros niveles de consumo de azucar. Teresa
ResponderEliminarSinceramente, creo que hay mucho dinero en juego alrededor del negocio del azúcar. Y eso es lo que manda en la sociedad actual. Es una pena que al igual que hacen campañas contra el cancer, por ejemplo, no haya campañas que se oigan contra la obesidad y sus verdaderas causas. Clara
ResponderEliminarMuy fuerte!! La verdad es que yo vivo en mi mundo... No sabía la mayoria de las cosas que se has explicado hoy. Desde luego, hay que ponerse al día en esto y hacer ciertos cambios en nuestra vida y también en la alimentación. Almudena.
ResponderEliminarEl que no quiere darse cuenta es porque es bobo. No hay más que pasearse por un colegio para ver que clase de alimentación hay en este país. Esto es un trabajo de todos!! Miriam
ResponderEliminarMuchas gracias a tod@s por vuestros comentarios. Con este post solo he pretendido acercaros a una realidad que se encuentra en la sociedad de hoy en día y que la mayoría ignoramos de una forma u otra. Pero conocer la realidad no implica ser alarmista. No es cuestión de no volver a probar el azúcar, sino de moderar su consumo. Y sobre todo de aprender dónde y en qué productos encontramos altos niveles de azúcares escondidos, que podemos sustituir por alimentos mas saludables. Hay que saber disfrutar de lo dulce, pero siempre con moderación.
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