Y ES QUE COMO EN ESPAÑA NO SE COME EN NINGÚN SITIO. O eso al menos es lo que dice mi padre. Mira que me gusta viajar, disfrutar de otras culturas, pero no sé si será porque me siento muy española, porque echo de menos mi país cuando estoy fuera o ¡qué tontería!, porque aquí se come como en ningún otro sitio, pero lo cierto es que España es un país con mucho arte culinario. ¿Quién no ha disfrutado todavía de una increíble paella valenciana, de las migas extremeñas, de un buen cocido madrileño, del gazpacho andaluz, de los pescados y mariscos gallegos, de un pan tumaca catalán, del cordero segoviano, de los pintxos vascos, de los caracoles mallorquines o de las verduras murcianas? Reconozcamos que no será por variedad. Visites la región que visites, puedes estar seguro de que en España siempre te esperará un buen plato de comida en la mesa. Y ya que tenemos la suerte de vivir aquí, ¿por qué no aprovecharlo?
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Plaza de Sepúlveda |
El pasado fin de semana estuve en Sepúlveda, un pequeño pueblo de la provincia de Segovia, donde el cordero asado es una de sus joyas gastronómicas. Es un pueblo con mucho encanto, empedrado, con más de mil años de antigüedad (y no lo digo por decir, lo dice la Wiki), situado sobre una gigantesca peña que se asoma al Río Duratón y situado a unos 120 kilómetros de Madrid.
Allí se encuentra el figón “Casa Tinin”, mi restaurante favorito. Lo conocí gracias a la familia García Cuesta, ya que el patriarca de la familia nació en esta localidad. Si me permitís, les mando un beso a todos ellos desde aquí. Me prometieron un cordero espectacular y lo cierto es que se quedaron cortos. Antiguamente, se denominaba figón a la casa o tasca donde se servían comidas, considerado por regla general de poca categoría, incluso por debajo de la taberna. Por supuesto, y con todos mis respetos a la Wikipedia, no estoy de acuerdo con buena parte de esa descripción. “Casa Tinin” es un figón. Sí. Donde sólo se sirve ensalada, cordero y postre. Sí. Pero puedo aseguraros que la calidad de sus productos son tan excepcionales, que no necesitan incluir nada más en su menú. Además, cuenta con un servicio tan atento y servicial que te sientes como en casa desde el primer momento. El figón está regentado por el propio Tinin y sus hijos que, cuando llegas, te acomodan en una mesa del comedor y sin más, te sirven el vino de la casa, una ensalada de lechuga y tomate que no tiene precio (el tomate huele y sabe a tomate de verdad) y su plato estrella, el maravilloso cordero lechal asado en horno de leña. ¡Una delicia! Se me hace la boca agua solo de pensarlo. A los que lo visitan por primera vez hay que recordarles que deben dejar un hueco en el estómago para el postre, porque el ponche segoviano casero es espectacular.
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Hoces del Río Duratón |
Como podéis imaginar, mi cordero
asado no tiene nada que ver con el de Tinin. Más quisiera yo. Y es que, aunque
encontrara una materia prima tan espectacular como la que él sirve en su casa desgraciadamente,
a día de hoy, “todavía” no dispongo
de un horno de leña en casa. Pero como no me gusta renunciar a lo que me gusta, cuando nos entra
la gusa de comer cordero y no tenemos posibilidad de visitar Sepúlveda (vivo en
Madrid), compro unas paletillas o piernas de cordero y en un tris las cocino en el horno convencional, a baja temperatura, acompañadas
de unas buenas patatas asadas. No es porque las haga yo, pero el
resultado es rico, rico…
El cordero lechal o lechazo es la
cría de la oveja, que se alimenta sólo de leche materna y que aún no ha sido
destetado. Suele tener entre cuatro y seis semanas de vida y tiene un peso medio entre 5,5 y 8 kilos. El sabor y textura de la carne de cordero lechal asada es
considerada de mayor calidad que los del cordero mayor.
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Representación litúrgica |
La carne de cordero es un alimento especialmente rico en proteínas de buena calidad, que contiene la práctica totalidad de los aminoácidos esenciales que necesita nuestro organismo. Respecto a su contenido en grasas, 100 gramos de carne de cordero aportan 30 gramos de grasas y 348 calorías. Es importante también su alto contenido en vitaminas del grupo B (B12 y B6), fundamentales para el buen funcionamiento del sistema nervioso y minerales como el hierro, fósforo y zinc, fundamental en la formación de las células rojas de la sangre.
En esta receta podéis utilizar paletillas, piernas o cuartos de cordero. Lo que prefiráis. Lo importante es que sean de buena calidad. Como vais a comprobar a continuación, la preparación no puede ser más sencilla. ¿Vamos con ello?
En esta receta podéis utilizar paletillas, piernas o cuartos de cordero. Lo que prefiráis. Lo importante es que sean de buena calidad. Como vais a comprobar a continuación, la preparación no puede ser más sencilla. ¿Vamos con ello?
4 paletillas cordero
Manteca de cerdo
Agua
Sal
Vinagre
5 o 6 ajos
4 patatas asadas
PREPARACIÓN:
- Lo mejor es hacerlo en cazuela de barro. Si no tenéis, usar una fuente refractaria (que aguante el calor) o la misma bandeja del horno.
- Precalentar el horno a 180 grados.
- Lavar las patatas, secar bien con papel secante, pincharlas con un cuchillo para que no se rompan, echar un poco de aceite de oliva por encima, cortar unos trozos de papel de plata, envolverlas y meter en el horno (tardarán en hacerse el mismo tiempo que el asado).
- Untar la piel del cordero con un poco de manteca de cerdo (con el objetivo de que la piel se haga “costra”), salar por ambos lados y colocar las piezas, con la parte interior hacia arriba, en la cazuela o fuente.
- Pelar 5 o 6 ajos e incorporar enteros.
- Añadir un vaso de agua a la cazuela, para que haya vapor de agua en el horno, las paletillas no se sequen y se cocinen en su propio jugo.
- Introducir en el horno. La duración de la cocción será de hora y media aproximadamente (depende del tamaño de las piezas de cordero). Recordar que, cada 20' (más o menos), hay que regarlas con el jugo que se va formando, para que las piezas no se sequen.
- Después de un rato de cocción, unos 60' minutos después (cuando las piezas estén doradas), dar la vuelta a las paletillas para que se hagan por el otro lado, regarlas con el propio jugo del asado, echar un buen chorro de vinagre por encima y seguir asando hasta que el cordero esté dorado y crujiente por encima.
Y listo. Con esto y una buena botella de vino tinto el plan puede
resultar perfecto.
Prijatno! (¡Buen provecho! en bosnio). Nos leemos el próximo miércoles.
P.D.: Si queréis escribir algún comentario o compartir esta receta en
las redes sociales, podéis hacerlo un poquito más abajo. ¡Muchas gracias!
Buena receta, Patricia. El cordero asado debe saber a cordero y no a otras especias como tomillo o romero. Agua y sal es mas que suficiente. Me gusta! Lola
ResponderEliminarEn mi casa nos encanta el cordero y suelo hacerlo a menudo. Nunca he probado a echarle vinahre. La próxima no se me olvidará. Pilar
ResponderEliminarHe estado en Sepulveda y en las Hoces. Una maravilla de entorno. Y tienes razón. Se come un cordero excelente alli. Mónica
ResponderEliminarMe parece un plan estupendo para un fin de semana con niños. El cordero nos encanta. No sabia que era tan facil asar el cordero.
ResponderEliminarSiento ser una aguafiestas, pero no me gusta nada el cordero. Sin embargo, a mi marido no hay nada que le guste más. Puede ser una buena idea sirprenderle, no? Porque mas facil no puede ser la receta! María
ResponderEliminarMuy buena receta! Fácil y sencilla. Me gusta la guarnicion de patatas asadas. Susi
ResponderEliminarQue pinta más buena! Ese corderito está entre mis prioridades esta misma semana. Ana
ResponderEliminarEl cordero es un plato del que no se puede abusar x su alto contenido en grasas. Pero de vez en cuando es un placer darse un capricho como este. Nuria
ResponderEliminarMe apunto esa excursion a Sepulveda. Trecking y cordero... Rara pero buena combinación... Jejeje Silvia M
ResponderEliminarHoy has hablado de uno de mis platos favoritos... Un buen cordero asado, con su piel crujiente.. Una delicia!! Carmen
ResponderEliminarNo sabia el truco del vinagre al final. Mi madre le echa un poco de limón y sale super rico. Habrà que probar el tuyo!!
ResponderEliminarNuria, tampoco había oído yo lo del limón. Tendré que probarlo la próxima vez. Ya te contaré! Muchas gracias por tu observación.
EliminarMuchas gracias a tod@s por vuestros comentarios. De verdad os aconsejo que, si no conocéis Sepúlveday sus alrededores, organicéis una excursión cuanto antes. No os arrepentiréis!!
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