lunes, 7 de septiembre de 2015

MAGDALENAS CASERAS

 

¿OS SUENAN? La magdalena es el típico alimento que forma parte de la vida de la mayoría de los españoles de mi edad (muy a pesar mío, de los que ya hemos sobrepasado los cuarenta). Si no recuerdo mal, durante nuestra niñez la oferta en repostería de "a diario" era bastante limitada. Por aquél entonces se llevaban las galletas María, las magdalenas o directamente el pan con chocolate. Por suerte, con el tiempo, llegaron las galletas Príncipe, los Tigretones, las Panteras Rosas, los Bollicaos, los triángulos y las palmeras gigantes de chocolate, pero lo cierto es que cuando éramos canis no había mucha variedad donde elegir. Así que, aprovechando que en casa siempre había una bolsa o lata metálica llena de magdalenas hechas por mamá, ¿quién no ha sorbido alguna vez una magdalena en el desayuno o a la hora de la merienda mientras se tomaba un buen tazón de leche con Nesquick o Cola-Cao? 

Debe ser que me estoy haciendo mayor y por eso me niego a olvidar ciertos detalles de nuestra infancia que me recuerdan de dónde vengo, quien soy. Entre ellas se encuentra la magdalena (sí, la de toda la vida) y es que no sé si sois conscientes de ello, pero este término está desapareciendo poco a poco de nuestras mentes y conversaciones. No es que yo esté en contra de los productos novedosos ¡al contrario! (no hay nada que me guste más que probar cosas nuevas), pero actualmente, tenemos la mala costumbre de ir “olvidando” los productos clásicos para sustituirlos directamente, en vez de añadirlos, por otros más modernos. No sé si me explico. Os pongo un ejemplo clarísimo. Desde que llegaron los muffins y cupcakes a nuestro país no se habla de otra cosa. Que si muffin por aquí, que si muffin por allá, que si cupcakes de arándanos, de jengibre, de naranja y chocolate, de yogur, glaseados, de avena… Para qué voy a mentir. Ambos me encantan pero, ¿dónde ha quedado entonces la magdalena? Por supuesto, si hay algo que tengo claro es que muffin, cupcake y magdalena no son la misma cosa, por mucho que algun@s sigan insistiendo en que sí con el único argumento de que los tres bizcochitos se elaboran en un molde de papel parecido (los de los muffin y cupcake mucho más sofisticados, por cierto).

Entonces, ¿sabemos en qué se diferencia un muffin y un cup cake de una magdalena? ¿Se preparan con los mismos ingredientes? ¿Cuál es la técnica de cocción utilizada en cada uno de ellos? ¿Cómo se decoran? Voy a intentar despejar algunas dudas.

  • Magdalena. Preparación a base de harina, huevos, aceite de girasol, azúcar y levadura química. La principal diferencia con respecto a los muffins y cupcakes es que en su elaboración la masa se bate más y gracias a la levadura se tornan esponjosas y con “copete”, formando burbujitas en su interior, al contrario de lo que ocurre con los muffins y cupcakes, cuyo objetivo es batirlos lo menos posible. Otra gran diferencia es que en las magdalenas se utiliza aceite de girasol y en los muffins y cupcakes, generalmente se utiliza mantequilla. Las magdalenas suelen consumirse en el desayuno o en la merienda acompañadas de un vaso de leche.

Magdalena clásica

  • Muffin. De origen estadounidense. Suelen ser más chatos que las magdalenas y sin copete en la superficie. No son tan dulces, de hecho es muy habitual encontrar muffins salados en los que se incorporan verduras de todo tipo. En los dulces se añaden frutas, chocolates y frutos secos. No llevan ni frostings ni icings (glaseados), ni decoraciones fondant (pasta comestible, parecida a la plastilina, empleada como recubrimiento de todo tipo de pasteles y tartas). A veces, también se le añaden antes de hornear un streusel (mezcla crumble elaborada con harina, azúcar, mantequilla y frutos secos o copos de avena para darles un toque crujiente). En su elaboración, se utiliza el método quick-method (los ingredientes secos se mezclan por un lado, los líquidos por otro y después se unen mezclándolos lo justo, incorporándose menos burbujitas en su interior para que los ingredientes secos queden hidratados). Se pueden consumir en desayunos y meriendas y también como tentempié, dependiendo de si los muffins son dulces o salados.

Muffin de arándanos

  • Cupcake. De origen estadounidense. Son pequeños pasteles individuales presentados en los mismos moldes de papel rizado que los muffins o magdalenas.  Su textura es de bizcocho tierno y esponjoso, siendo más grasos  y dulces que los muffins y magdalenas. No existen versiones saladas. Dependiendo de la receta pueden llevar aceite vegetal o mantequilla. Al igual que los muffins incorporan en su elaboración chocolates, frutas, frutos secos, aromatizantes, etc y a diferencia de ellos, los cupcakes sí que incorporan frostings o icings y decoraciones fondant. Existen diferentes métodos de mezclado y dependerá del tipo de receta, pero el método de elaboración más utilizado es el creaming-method donde la mantequilla a temperatura ambiente se bate con el azúcar y después se incorporan el resto de ingredientes. Se consumen con la misma idea que las tartas y pasteles, es decir, en celebraciones como los cumpleaños.

Cupcake cubierto con decoración fondant


¿Empezáis a diferenciarlos? Por supuesto, después del speech que he soltado en favor de la magdalena, hoy voy a centrarme en este bollo dulce denominado magdalena o madeleine, muy tradicional en la región de Lorena (Francia) y que se ha hecho muy popular en España. Las originales, las madeleine, tienen la forma de una pequeña concha, que se obtiene cociéndolas al horno en una placa metálica que tiene unos huecos con dicha forma y un gusto similar al bizcocho aromatizado con limón.

El origen de la magdalena es bastante incierto, pero hay dos versiones oficiales. La primera dice que la magdalena de Commercy debe su nombre a una joven criada llamada Madeleine Paulmier, que en 1755 elaboró estos pasteles para el rey de Polonia Stanislas Leszcynski (al parecer esta es la versión más popular hoy en día). La segunda nos remonta a la época de los peregrinajes a Santiago de Compostela. Una joven llamada Magdalena servía a los peregrinos unos pasteles en forma de concha (símbolo del peregrinaje), que se extendieron a lo largo de los caminos, lo que explica su tradicional implantación en nuestro país.




¡Vamos con la receta! Hoy vamos a hornear unas magdalenas caseras. Como suelen salir bastantes, os aconsejo que para conservarlas, una vez frías las guardéis en un recipiente limpio y hermético, alejadas de la luz y de focos de calor, donde aguantarán frescas y tiernas por unos días. También pueden congelarse sin problemas, envueltas individualmente en film transparente y luego, dentro de una bolsa o recipiente apto para congelación. Tardan muy poco en descongelarse a temperatura ambiente. En esta receta salen unas 20-25 unidades.


INGREDIENTES:
3 huevos
Ralladura de un limón
200 gramos harina de trigo floja y no de fuerza (repostería)
125 gramos azúcar blanquilla
50 ml. leche entera
100 ml. aceite girasol
½ sobre levadura química (8 gramos)
Moldes de papel rizado
Azúcar para decorar



PREPARACIÓN:
  • Precalentar el horno a 180 grados.
  • Lavar bien el limón y rallar su piel, con cuidado de no llegar hasta la zona blanca para que no amargue.
  • En un bol grande, batir los huevos junto a la ralladura de limón con ayuda de unas varillas (también puede usarse la batidora con el accesorio de las varillas), procurando que el batido quede esponjoso y aireado.
  • Añadir el azúcar, el aceite y la leche (por este orden) y seguir batiendo, con movimientos rápidos y envolventes.
  • Por último, incorporar la harina y la levadura tamizadas, mezclando bien todos los ingredientes.
  • Dejar reposar la masa un rato en la nevera (20-30’).
  • Verter la mezcla en los moldes, que deben llenarse de masa hasta justo ¾ partes del envoltorio (para que la magdalena no se desmorone y se salga del molde durante la cocción). Espolvorear con un poco de azúcar por encima y hornear durante unos 15’. Estarán hechas cuando comprobemos que el copete está perfecto, estén doraditas y al introducir un palillo en el centro de una de ellas, éste sale limpio.
  • NOTA IMPORTANTE: Cuando las magdalenas estén dentro del horno, no debe abrirse la puerta constantemente porque se interrumpirá el proceso de cocción y las magdalenas no subirán. Debemos colocar la rejilla o bandeja metálica en la posición central del horno.

Hüvvä iso! (¡Buen provecho! en voro). Nos leemos el próximo miércoles.

P.D.: Si os apetece escribir algún comentario o compartir esta receta en las redes sociales, podéis hacerlo un poquito más abajo. ¡Muchas gracias!

Image and video hosting by TinyPic

9 comentarios:

  1. Patricia, te ha faltado decir que de pequeños comíamos magdalenas La Bella Easo... Jajaja Me encantan las magdalenas muy esponjosas. Me apetece probar tu receta. Lola

    ResponderEliminar
  2. Pues yo sigo desayunando magdalenas de vez en cuando, aunque de bollería industrial (ya se que está mal hecho). Es hora de probar tu receta. Luisa

    ResponderEliminar
  3. Me encantan los muffin y los cupcake, sobre todo porque mezclan ingredientes que ligan estupendamente con el bizcocho. La magdalena ha quedado relegada, es cierto. Marta

    ResponderEliminar
  4. Súper fáciles de hacer y muy ricas! De vez en cuando las hago. Yo les añado un poco de extracto de vainilla. Maite

    ResponderEliminar
  5. Pues yo personalmente prefiero las magdalenas de toda la vida. Los muffin y cup cakes me parecen muy empalagosos y bastante pesados. Me gusta tu receta. Paula

    ResponderEliminar
  6. A mis hijas les encantan las magdalenas. Mi madre las hace estupendas! Creo que es hora de que pruebe a hacerla yo. Jeje Sara

    ResponderEliminar
  7. La esponjosidad de una buena magdalena es lo que las hace tan diferentes. Ni muffin, ni cup cake. Me quedo con el sabor indiscutible de una buena magdalena. Carol

    ResponderEliminar
  8. Soy plena defensora de los muffins. Me parecen más completos y más variados que una magdalena normal. Hay tanto donde elegir que nunca te aburres. Ti receta tiene una pinta diez. Inma

    ResponderEliminar
  9. Muchas gracias por vuestros comentarios. Os aconsejo que probéis una hornada de magdalenas. Seguro que repetís!!!

    ResponderEliminar